Las redes sociales se han convertido en los últimos años en la forma más utilizada por los usuarios para comunicarse con amigos, familiares y otras personas cercanas a su entorno. Esta interacción ha trasladado a Internet los mismos mecanismos sociales que se utilizan fuera de la pantalla. Sin embargo, hay algunas cuestiones nuevas que los miembros de estas plataformas deben reflexionar, ya que sus acciones en ellas quedan registradas y pueden influir en su reputación futura profesional. Por ANTONIO DELGADO

Por ANTONIO DELGADO | Fuente: Consumer Eroski

http://www.consumer.es/web/es/tecnologia/internet/2011/03/29/199520.php

La información personal publicada en un sitio web, a menudo, permanece en el tiempo. No es fácil borrar el pasado. Por tanto, hay que pensar muy bien qué se escribe y qué fotos se publican, ya que es complicado tener la oportunidad de empezar de nuevo en el mundo digital, como sucede si una persona cambia de ciudad o de país, y volver a construir un perfil social y profesional desde cero.

Gestión de la privacidad y reputación

En estos espacios, los usuarios publican información personal, opiniones, gustos y preferencias que pueden quedar expuestos a terceros. Además, se publican fotografías, vídeos y comentarios que pueden ser comprometedores. Sin embargo, con sentido común y una serie de recomendaciones, es posible minimizar este impacto. La Policía Nacional y la Guardia Civil disponen de una iniciativa para dar consejos y recomendaciones a jóvenes sobre el uso de las redes sociales. Esta iniciativa, denominada “Plan Contigo“, es accesible a través de la red social Tuenti.

Una de las primeras recomendaciones es comprobar la configuración de privacidad, así como la información suministrada a todas las redes sociales, plataformas y foros a los cuales pertenezca el usuario. De esta forma, se es consciente de qué información se publica y cuál puede ser accesible a través de buscadores. Es recomendable rastrear en los principales buscadores, como Google o Bing, el nombre y apellidos del usuario, así como de sus cuentas de correo electrónico y teléfonos personales, para averiguar si estos datos son accesibles desde alguna página y poder tomas las medidas que se consideren oportunas.

También se pueden encontrar herramientas específicas para medir la reputación on line de empresas y particulares, y algunas compañías de Social Media están especializadas en la gestión de la reputación y marca para empresas como parte de la estrategia de marketing. Hay cierta polémica sobre la capacidad de una marca para limpiar su reputación, si no atiende antes las demandas de sus usuarios.

Reputación en entornos profesionales

Las empresas y agencias de colocación utilizan Internet para conocer datos personales de los usuarios, profundizar en su perfil e intimidad y valorar su reputación. Es fácil localizar a un usuario que participa en un foro con su dirección de correo electrónico al descubierto, con tan solo teclear la misma en un buscador.

También se llevan a cabo búsquedas de los perfiles a través de las diferentes redes sociales. Páginas como Facebook o LinkedIn son las más utilizadas para conseguir información útil que sirva para valorar la contratación de un profesional. Del mismo modo, los trabajadores y las empresas donde trabajan pueden enfrentarse a conflictos laborales por comentarios vertidos por los primeros en estas redes.

Hay que ser honesto y no engañar nunca a la empresa donde se trabaja. No se debe ser indiscreto y realizar ciertos comentarios al público de una red social. En caso de litigio y demanda por parte de la empresa, el derecho a la libertad de expresión frente a las demandas de la compañía deberá juzgarlo un juez, que no siempre tiene que pronunciarse a favor del demandado, ya que puede tener en cuenta los conceptos de ofensa, deslealtad o faltas al honor de la empresa.

No todas las redes sociales son iguales, por lo que es recomendable aprender a utilizar cada una de ellas. No es lo mismo usar Twitter, una plataforma abierta a la comunicación e información, que querer posicionarse en Internet como profesional de un sector concreto mediante el uso de redes sociales profesionales, como LinkedIn, Xing o Viadeo.

Las empresas de recursos humanos pueden buscar en Google los mensajes que el usuario ha mandado en Twitter, para hacerse una idea de su carácter y actitud. Cada persona debe plantearse hasta qué punto lo expresado con libertad en las redes sociales puede ser perjudicial en el futuro.

En estas redes, lo más recomendable es no mezclar contactos personales y profesionales en un mismo grupo o tenerlos separados en diferentes plataformas, en función del fin de cada red social. En Facebook es muy útil crear listas de contactos con diferentes niveles de acceso y privacidad en la información generada por el usuario. De esta forma, se puede seleccionar qué tipo de contenido publicado es accesible según el grupo.

Pensar bien qué se sube

Cuando se quieran subir fotografías y vídeos, es aconsejable pensar bien si estas imágenes pueden perjudicar al usuario o a terceros en el futuro. Siempre es preferible pedir permiso a los amigos para publicar imágenes donde aparezcan, así como para marcarles con su nombre sobre su imagen, una funcionalidad que permiten algunas redes sociales como Facebook o plataformas de publicación de fotografías como Flickr.

Es recomendable no aceptar peticiones de amistad o agregar a redes sociales a personas que no se conocen, ya que se les da permiso para acceder a datos íntimos propios. Se debe ser consciente de que algunos de estos desconocidos pueden no albergar buenas intenciones.

 

 

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