http://triton.exp.dc.uba.ar/predictivos/wp-content/uploads/2014/09/Ecosistema-Open-Data.jpgLa intención del presidente era instaurar en la agenda política la transparencia y la eficiencia de la gestión inaugurando lo que se dio en llamar –erróneamente- Gobierno Abierto. Sin querer quitarle su mérito, la idea no fue de él. Aristóteles ya planteaba la necesidad de la transparencia de las cuentas públicas hace unos 2300 años. Una ley de 1776 otorgó a los suecos el derecho al acceso a las Actas Públicas. Y siguen los ejemplos pero, a la luz de la gestión de información de principios del siglo XXI, el concepto de transparencia tiene hoy implicancias y posibilidades impensadas entonces.

Uno de los componentes del Gobierno Abierto que más atención recibe se denomina Open Data (Datos Abiertos) que la www.opengovdata.org define como “la puesta en disponibilidad pública de los datos públicos en formato digital de manera que permita y promueva su análisis y reutilización”. Dos años antes de la asunción de Obama, ya habían pautado la publicación de datos, por ejemplo exigiendo: compleción, oportunidad, fuente primaria, facilidad de procesamiento, etc. Condiciones que siguieron desarrollándose con el tiempo y la práctica.

La expresión “data” no se limita a datos persistidos en una base. Incluye también todo tipo de documentos como: imágenes, textos e hipertextos, trabajos científicos, mapas, videos, fórmulas, registros de ADN o de diagnostico, datos generados por sensores como ser pluviómetros; es decir, todo formato procesable en una computadora.

Con el avance del Gobierno Electrónico producido en las últimas dos décadas, los estados han publicado muchos datos en sus sitios Web. Pero se asume que tales publicaciones son preprocesadas subjetivamente por el gobierno de turno y con formatos que dificultan un reproceso a gusto del consumidor. Por esto, Open Data propone que además de la “versión oficial” los datos sean publicados “en bruto”, es decir sin ningún tipo de tratamiento previo y en formatos fácilmente procesables.

El Open Data puede ser visto de dos formas no contradictorias: una de tipo kantiana como derecho ciudadano y otra de tipo consecuencialista como obra pública. La primera visión es la imperante en Latinoamérica y –curiosamente- en Estados Unidos con el objetivo de fomentar la transparencia y la participación ciudadana siendo los destinatarios medios y ONG especializadas. En la segunda, imperante en la Unión Europea, el Estado asume un rol activo en el impulso de la actividad económica y la generación de empleo calificado transfiriendo datos a las empresas.

Un ejemplo local del uso de datos públicos para fomentar la transparencia puede ser el sitio periodístico www.chequeado.com que se dedica a chequear el discurso político a partir de datos públicos. Un ejemplo de combinar datos para entregar servicios privados se puede encontrar en https://itunes.apple.com/us/app/boston-map-walks-full-version/id355860388?mt=8.

El volumen, la complejidad y diversidad de datos, fuentes, licencias y destinatarios requiere que el tratamiento de los datos públicos sea realizado por grupos con capacidades heterogéneas no incluidas en una sola currícula: el tratamiento de datos propio de ciencias de la computación, informática, estadística y minería de datos; la comprensión jurídica propia de abogados especialistas; el aporte de artistas, diseñadores y expertos en visualización y; por supuesto, periodistas o expertos del negocio.

No es esperable que una sola persona pueda asumir todas estas capacidades, por lo que se considera fundamental que cada cual en su rol sea capaz de relacionarse eficientemente con los demás, por lo que es necesario manejar los conceptos fundamentales y un lenguaje común. La tendencia es asociar estas prácticas a dos disciplinas en plena formación denominadas Data Driven Journalism (DDJ o Periodismo de datos) y Data Science (Ciencia de datos).

Cualquiera sea la disciplina, el peso recae sobre los expertos en tratamiento de datos, especialmente por métodos aproximados propios de la minería de datos. Siempre que, apropien los conocimientos o sepan relacionarse con los referentes de cada negocio específico o periodistas capaces de conformar un producto o una noticia. Open Data abre así un abanico de oportunidades impensadas años atrás cuando las fuentes de datos estaban limitadas a los reservorios empresariales.

Desde la visión estatal, Open Data tiene un costo económico y organizacional; requiere de nuevas prácticas institucionales y cambios culturales, organizacionales y legales, además de cierta sofisticación informática para hacerlo de forma automática y segura. La propuesta es interesante, pero hay que ser consientes que los estados no han logrado muchos de los objetivos del Gobierno Electrónico propuestos hace 20 años, como la interoperabilidad por ejemplo.

Las iniciativas relacionadas al Open Data son novedosas y su ejercicio sigue siendo incipiente. El tema se encuentra aún en debate y las conceptualizaciones, definiciones y prácticas asociadas son repensadas continuamente debiendo considerarse una disciplina en formación. Esto va sucediendo al mismo tiempo que se analizan los efectos -deseados o no- de su aplicación y se va comprendiendo la ecuación de costo/beneficio asociada. Más allá de su devenir, este movimiento tiene fuertes implicancias tanto para el Estado en su carácter de “proveedor” como para la sociedad en su carácter de “consumidora”.

El Open Data inspira el discurso político (y el de la consultoría asociada) lo que genera una importante borrosidad del término. Como todo cambio origina detractores y su ejercicio ha producido algunas líneas argumentales contrarias. Pero, será el tiempo y los avances los que confirmarán, rechazarán o nos sorprenderá con sus reales efectos e implicaciones. Lo que no hay que olvidar, es que las disquisiciones son mucho más fáciles de enunciar que de llevar a la práctica.  Es necesario considerar los tiempos de implementación y realizar un análisis serio de sus efectos para mitigar los no deseados y potenciar los beneficiosos. Y, sobre todo, no hay que olvidar que Open Data es un medio para conseguir algo mayor, no un fin.

Mientras tanto hay mucho para hacer, especialmente en ciencias de la computación: fortalecer los algoritmos de búsqueda, linking, Text Mining y Big Data; mejorar la metadata y estandarizar vocabularios; mejorar los métodos de datalabeling/packing/forgetting; etc. Y, fundamentalmente, crear productos y noticias según las buenas prácticas establecidas. Si no es así, Open Data pasará como otra burbuja y perderemos una interesante oportunidad.

Para profundizar sobre estos temas, se pueden recomendar los siguientes links: sobre gobierno abierto www.whitehouse.gov/open; sobre transparencia beyondtransparency.org; sobre sitios de datos públicos ver data.gov.uk, donnees.gc.ca/fra, www.thenewyorkworld.com/tag/data/ y data.buenosaires.gob.ar; sobre promoción estatal del uso de datos www.gov.uk/government/organisations/department-for-business-innovation-skills o donnees.gc.ca/fra; sobre ejemplos de información procesada por particulares u ONG gastopublicobahiense.org, www.thenewyorkworld.com/2013/03/07/data-deluge; y el que quiera asustarse vea www.zeit.de/datenschutz/malte-spitz-data-retention; para ver ejemplos de DDJ www.lanacion.com.ar/data o www.chequeado.com; para ver un trabajo académico digital.bl.fcen.uba.ar/Download/Tesis/Tesis_5351_Lenton.pdf;  la conceptualización de DDJ puede verse en datadrivenjournalism.net, datajournalism.stanford.edu, datajournalismhandbook.org; como ejemplo de empresas que brindan servicios www.data-publica.com; la visión de la Ciencia de datos www.datascientists.net; aplicaciones data.gc.ca/eng/apps?keyword=&page=1; la visión europea www.rooter.es; y finalmente, para ver algunas opiniones negativas ow.ly/ysfpU y ow.ly/ysfiA.

 

Autor: Mg. Eduardo Poggi | Fuente: http://triton.exp.dc.uba.ar/predictivos/?p=275

 

WebmasterGobierno ElectrónicoLa intención del presidente era instaurar en la agenda política la transparencia y la eficiencia de la gestión inaugurando lo que se dio en llamar –erróneamente- Gobierno Abierto. Sin querer quitarle su mérito, la idea no fue de él. Aristóteles ya planteaba la necesidad de la transparencia de las...comunidad virtual para compartir y difundir: información, conocimiento y experiencias relacionadas con las Tecnologías de la Información y la Comunicación.